El agua caía sobre
mi cuerpo desnudo, mientras que con los ojos cerrados, alzaba la cabeza hacia
el chorro de la ducha, lavándome el cabello. De pronto unas manos cerca de mi
cintura, lo sabía antes de que llegaran a tocarme, pude sentir antes su
respiración en mi cuello, lo supe era él,
me tomaba por detrás, me acercó a él y comenzó a tocarme primero mis senos con
mucha suavidad sintiendo lo erecto que estaban, y mi piel totalmente erizada,
luego comenzó a bajar una de sus manos cerca de la cintura, el agua seguía
corriendo sobre mi cuerpo, su lengua estaba en mis hombros, mi cuello y luego mi
oreja, solo él sabe besarme de esa forma
que me enloquece, comencé a gemir, sin darme cuenta ya tenía la mano izquierda
llegando a donde mis labios se abrían para darle entrada, me torturaba, bajaba
hacia mis muslos, y subía nuevamente, sabía que estaba tan húmeda, que jugaba
conmigo y me encantaba, le pedí que no me torturara más, me dijo estas tan húmeda,
le dije lo estoy por ti, por favor entra en mí, hazme ver lo bien
que se siente cuando estás enterrado profundamente en mi, gimiendo y moviendo
las caderas contra la mano de él.
Cuando sus dedos y
mi sexo entraron en contacto, todo lo de mí alrededor se desvaneció, quedando
solo el contacto entre mi propia piel y la de él. Él deslizó sobre toda mi
humedad mientras que yo me arqueaba contra su mano, queriendo que me masturbara
con los dedos.
Él obedeció a
todos mis deseos, siempre lo hace,
metiendo un dedo en mi interior, sacándolo y metiendo un segundo, volviéndolos
a sacar para acompañarlos de un tercero. Las paredes de mi sexo se cerraron
sobre sus dedos, apretando y provocando que no resistiera más y desease ansioso
cambiarlos por su miembro. Sin embargo gemí y rogué que esperara a que llegara
en su mano. Entonces, él hizo todo lo que pedí, aumentando la velocidad,
apretando con fuerza mi pecho izquierdo, mordiendo mi hombro, clavándome los
dientes haciendo que me quedara ronca de tanto gritar. Comencé a lloriquear
cuando no pude seguir aguantando más y llegue al orgasmo, mientras oleadas de
estremecimientos hicieron que mojara sus dedos.
Las piernas se me habían
vuelto gelatina, y apoye todo mi peso en el, mientras que él, esperando a que
me recuperara rápidamente, subió la otra mano que había utilizado para darle
placer por la cintura, hasta llegar a mis labios, sabía que él quería que
chupara sus dedos, así que lo hice succionando y mordiendo, haciéndole
imaginar cómo sería si en lugar de sus dedos fuera su pene.
Perdió el control
y, en la bruma de la pasión y el vapor, me colocó en frente de las baldosas, pegándome
contra ellas y dejándome sin nada a lo que pudiese agarrarme cuando comenzara
lo que tenía en mente. Con sus manos colocadas en cada uno de mis glúteos, los
abrió y metió su miembro en el agujero que había entre ellos. Jadee y el
mientras iba siendo generoso mientras lo metía dentro de mí.
Comenzó a mover
sus caderas, saliendo y entrando, con fuerza e ímpetu, deseoso de llegar a donde
yo deseaba. Su fuerza me dejaba gimiendo, lloriqueando cada vez que entraba más
y más fuerte que la vez anterior.
Mis manos se
agarraron con fuerza a su brazo, clavándole las uñas, intentando no derrumbarme.
Él seguía moviéndose, fuerte, duro y sin compasión. Cerró la mandíbula
con fuerza mientras que con la mano que tenía apoyada en la pared, la llevaba a
mi pelo, tirando de él, colocando mi boca junto a su oído y yo jadeando contra
él mientras cerraba los ojos con fuerza, incapaz de continuar.
La fricción, el
morbo, la pasión y el descontrol hicieron que el éxtasis llegara antes para mí,
haciéndome gritar de nuevo, había entrado y salido tantas veces de mí, que no
podía ni recordarlo, salió de mí y dándome la vuelta, me agachó delante de
él. Yo, arrodillada ante él, agarre su pene que estaba tan grueso que
solo quería lamerlo, así que subiendo desde la base hacia la cabeza, apretando,
mientras que él gritaba echando la cabeza hacia atrás, corriéndose en mi
cuello, pechos y labios.
Se apoyó en la
pared, satisfecho y cansado, entonces agarro mis manos y me levantó, besándome
mientras que el agua seguía cayendo sobre nosotros, caliente como nuestros
cuerpos y rápida como las anteriores embestidas.
Como lo amo…